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2/6/11

Mr Morris: pionero del ecoturismo en Acapulco - una biografía


Morris Arthur Silverman Ratner, fue originario de Nueva York, proveniente de una familia de inmigrantes judíos de la Rusia zarista. Nació en 1916, creció y paso su adolescencia en su ciudad natal.

Despues, al terminar sus estudios de secundaria, radicó en California en donde cursó estudios de biología, ciencias naturales, antropología y biología marina en la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad de Berkeley.

Posteriormente como egresado de esta Universidad, hizo su servicio comunitario impartiendo clases sobre su profesión en escuelas secundarias y en la misma Universidad. Después es requerido en el Museo de Historia Natural de Nueva York en donde se desempeñó como funcionario del comité directivo, por algún tiempo.

Ya para 1942, la Segunda Guerra Mundial se libraba en Europa y en el Pacifico contra Japón quien atacara Pearl Harbor en 1941 y Morris se enlista en las fuerzas armadas.

Afortunadamente no es enviado al frente de batalla sino que es asignado a una reserva de sanidad en espera de intervenir como apoyo médico de auxilio a las tropas.

Después en 1943, el jefe del Proyecto Manhattan y padre de la bomba atómica, Dr. Julius Robert Oppenheimer visitó esta reserva de sanidad y se reencuentra con Morris con quien había compartido experiencias en la Facultad de Física de la Universidad de Berkeley. Morris como su alumno en un curso en el laboratorio de radiacion donde Oppenheimer era catedrático de esta materia y habían mantenido una buena amistad. Ahí es que el celebre científico lo invita a incorporarse a este proyecto ultra secreto trasladándose con él al desierto de los Álamos en Nuevo México.

Ahí, por sus conocimientos de física, metalurgia y estructuras, calificó como técnico que armó las torres y soldó las bóvedas que contendrían el plutonio y demás componentes de "Trinity" la primera bomba atómica de prueba, lo cual por ser ultra-secreto, él y sus compañeros, ignoraban de lo que se trataba, hasta que el 16 de julio de 1945, en Alamogordo, Nuevo Mexico, junto a un puñado de científicos, militares de alto rango y técnicos, de aquel suceso histórico, fue testigo de la detonación de aquella terrible arma, en cuya construcción sin saber que había participado de manera directa.

Después, de intensas batallas con Japón la guerra termina con el primer bombardeo atómico en 1945 contra dos ciudades japonesas. El 6 de Agosto Little Boy estalla en Hiroshima y el 9 de Agosto Fat Man destruye Nagazaki.

Para ese entonces, al terminar la guerra, Morris y muchos de sus compañeros técnicos que trabajaron en el proyecto Mahattan, se incorporan a la vida civil, pero experimentaron malestares y problemas de salud, para lo cual los doctores no tenían explicación, pero sospechaban que pudo haber sido por estar en contacto con materiales radiactivos de los cuales la ciencia médica, no tenía muchos estudios, diagnósticos ni medicamentos para tratarlos. 

Los doctores le prescribieron algunos medicamentos que atenuaran los malestares y le recomendaron tomarse unas vacaciones de preferencia en algún lugar de clima tropical.

1946: abandona su país y se dirige a Acapulco

Y así fue que en 1946 con 30 años de edad, con sus ahorros, compra una camioneta pick-up, una máquina de escribir portátil, una cámara fotográfica, un equipo de buceo y todo lo necesario para acampar y con el propósito de conocer lugares inexplorados en las costas de México, se dirigió a nuestro país.

En ese entonces mucho se hablaba en los Estados Unidos de un lugar bellísimo en el sur de México.
Una gran bahía llamada Acapulco y del cual se sabía era un pequeño paraíso de playas que se perfilaba como un importante destino turístico internacional. Una vasta extensión de selvas y mares inexplorados, lo cual era lo ideal para ejercer su profesión y hacer estudios sobre las especies que habitaban aquella región y con esto escribir un libro y posteriormente publicarlo a través de alguna universidad o editora especializada en estos temas.

Ya con todo lo necesario para su aventura, emprendió su viaje hasta acá, haciendo el trayecto desde California, hasta la ciudad de México. De ahí tomó rumbo a Acapulco, por la rudimentaria carretera en la que se hacían más de siete horas para llegar hasta aquí.

1946: su llegada a Acapulco

La belleza del lugar, simplemente lo dejo extasiado y asombrado, pues pocos lugares en el mundo conjuntaban tantas bellezas juntas. Montañas de selvas vírgenes formando un gran abrazo a las azules aguas del pacifico. Grandes extensiones de playas desiertas.

Asi, admirando la panorámica de ese paraíso en aquel medio dia, detuvo su camioneta en la parte alta de Acapulco, hoy la colonia la Laja, saco su cámara y tomó varias fotos.

Ni un solo edificio sobre las playas, apenas en el centro un centenar de casitas de adobe y tejas grandes huertas de palmeras, mango y limon en las partes bajas desde la Diana, hasta el Fuerte de San Diego y caminos polvorientos y serpenteantes de terracería que se dibujaban entre huertas y matorrales, pero todo lo demás, en su máxima expresión de la naturaleza pura.

Así, dando tumbos con su camioneta en las empedradas y polvorientas calles, Morris se adentraba hacia el centro de la ciudad, en donde sonando su bocina y dejando una nube de polvo, se abría paso entre gallinas, ladridos de perros que perseguían su vehículo, burros, marranos, etc. saludando a los amables acapulqueños que a su paso lo saludaban con una sonrisa y con la calidez de los acapulqueños con los turistas.

De esta forma por aquel 1946 Morris llegaba al centro de Acapulco formado con sus típicas casas de adobe y teja enclavadas en las rusticas y polvosas callejuelas empedradas con piedras de rio con sus corredores de piso de barro, sus típicas macetas con plantas de la región, sus cercados de hueso de coco y por supuesto con sus sillas de madera y tejidas de palmera de coco y las tradicionales hamacas.

El ambiente de amabilidad de los lugareños daban a cualquiera la confianza de estar entre gente buena y amable rodeado por los típicos sonidos de aquella época: el monótono molino de nixtamal, una que otra rockola sonando en alguna taberna su característico y estridente sonido metalico en los discos de 78 R.P.M. de acetato con temas de Jorge Negrete, Agustín Lara, Luis Alcaraz, Emilio Tuero, Toña la Negra, Glen Miller, Louis Armstrong y otros (no había estación de radio ni televisión), perros ladrando, el canto de los gallos, el rebuznado de los burros y el correr de los marranos que podían verse entre las casas.

Cansado por el largo trayecto desde la ciudad de mexico, ya en el centro de la ciudad estaciona su camioneta y estira un poco las piernas dando un pequeño paseo y recorriendo el tipico mercado, en donde es abordado por los amables acapulqueños quienes entre señas y el poco español que hablaba el forastero se entablaban las primeras amistades de Morris con los lugareños.

Hambriento, toma asiento en una de las fondas y le sirven un riquisimo pescado a las brasas con una ensalada de la region: jitomate, cebolla, pipiza, aguacate, rabanos, frijoles fritos y tortillas hechas ahí en el metate y directas al comal y un delicioso coco bien frio.

De ahí, enfiló por la polvorienta carretera hacia Caleta en donde las playas más hermosas del país eran un escenario paradisiaco y extasiante. Buscó un lugar para hospedarse y se instaló en una rustica hospedería en el área de Tambuco.

Después emprendería un recorrido por toda la región.

Dos grandes y hermosas bahías que albergaban ríos, arroyos, lagunas, selvas, isla, islotes, playas y una gran diversidad de fauna regional que poblaban la espesa selva tropical y los abundantes bosques que rodeaban a la región. Venados, Jabalíes, ocelotes, tigrillos, jaguares, mapaches, ardillas puerco espin, martas, tejones, iguanas, culebras, cocodrilos, gaviotas, pelicanos, patos silvestres, águilas, gavilanes, chachalacas, búhos, loros, cotorras, pericos, flamingos, guacamayas, poblaban de manera abundante todos los alrededores de Acapulco.

En el mar, una bio-diversidad de vida multicolor se abría a los ojos de Morris que armado de rudimentario equipo de buceo compuesto de un par de aletas y un visor: la más avanzada tecnología de buceo libre en esa época, exploraba Caleta, Caletilla, la Roqueta y otras áreas que le daban al recién llegado naturalista, más que lo que él esperaba para realizar su anhelado proyecto de estudiar de manera directa especímenes que solo había visto en libros y dibujos y dar a conocer todo esto en una publicación y en conferencias en universidades.

El marco de las bellezas submarinas que encontró en nuestros litorales, era verdaderamente maravilloso. Un mundo de infinidad de hermosas criaturas que interactuaban en un santuario lleno de peces multicolores que se aglomeraban. Corales de todo tipo, rocas colmadas de formaciones coralinas, de ostiones, cayo de hacha, caracoles, estrellas de mar, pepinos de mar, erizos de roca, erizos de playa, abundantes algas que se mecían al ritmo de las corrientes, almejas, langostas, caracoles, caballitos de mar y mucho mas.

Su entusiasmo y espíritu aventurero, le llevaron a explorar las regiones cenagosas y pantanosas que abundaban en la selvática región como lo que hoy son los terrenos del Museo de la Cultura y Oceanic 2000, gran parte de costa azul, el entonces caudaloso y selvatico Rio Grande con sus famosas posas de "aguas blancas" en donde al pasar la corriente se teñía de este color por los depósitos de piedra caliza y mármol que allí había y que se desintegraban con el paso del rio y al que años mas tarde envenenaran con el rastro allá por Hogar Moderno en el que tiraban todos los desperdicios que este emanaba y que por cierto dio nombre al Cine Rio y hoy su cadáver está cubierto como una tumba por la lapida de concreto llamada vía rápida de Diego Hurtado de Mendoza. El rio del Camarón en el ejido "El Placer" hoy colonia Progreso famoso por su abundante pesca de camarones y langostino además de ser zona de caza de venado y el jabalí que abundaban en sus alrededores.

Después de más de un año en Acapulco y habiendo oído de un puerto igualmente selvático a un día de camino, Morris decide ir a explorar aquellas regiones y se dirige en su camioneta hacia nuevas aventuras rumbo a Zihuatanejo.

Recorriendo por la rudimentaria carretera de terracería, pasa por de toda la costa grande en donde a través de la espesa selva se va abriendo paso entre pequeñas rancherías, y el cruce de ríos en los cuales muchas veces se tenía que pasar por las partes bajas o en lanchones por la falta de puentes. Ahí tuvo la oportunidad de conocer el carrizal, La Laguna de Tula, la Laguna del Veinte, Papanoa y otras regiones que fueron fuente de muchísima información sobre la flora y fauna de toda esta extensa región.

Por fin en Zihutanejo, se instala en un pequeño hotel y pasa algunos meses explorando la región y recopilando información sobre las especies de plantas, árboles y animales de la región. Explora las regiones aledañas al puerto como Playa las Gatas, la Ropa y la isla Ixtapa, buceando en sus litorales en los cuales al igual que en Acapulco, encontró un verdadero edén sumergido.

En aquel entonces, todo esto era prácticamente desconocido para la mayoría de la gente.

No había televisión, el cine muy rara vez llegaba a este lugar y había muy pocas publicaciones sobre la vida submarina, no mas que algunas fotos o dibujos en blanco y negro publicados en libros o revistas, pues la recién inventada fotografía en color aun no llegaba hasta acá y para ver todo aquello de manera directa, se necesitaba contar con un visor, tecnología de punta para la época y sobre todo saber bucear.

Aquello, pensaba Morris era un gran inconveniente para mostrar esas maravillas a la gente y lo más que se podía hacer era sacar los especímenes y mostrarlos retorciéndose y brincando afuera del agua, no interactuando de manera natural y pensaba en alguna otra forma práctica de mostrar al mundo todo aquello.

No fue hasta que un día, saliendo de bucear en una playa, se detuvo un poco con el agua a la cintura y se quitó el visor un momento dejándolo flotando sobre el vidrio mientras con su mano se limpiaba el agua que escurría por su cara.

Al intentar recoger el visor, vio con asombro que aquel objeto flotando sobre el vidrio, le permitía ver sus pies, el fondo arenoso y todo lo que pasaba ahí abajo con perfecta claridad.

No lo podía creer. Ahí estaba el principio fundamental que daría forma a lo necesario para mostrar a la gente los paisajes submarinos.

Lleno de emoción, dio inicio a los bosquejos, dibujos y planos de lo que sería la primera lancha con fondo de cristal.

Una vez habiendo estudiado los diseños hechos en sus libretas de anotaciones, escogió el más adecuado y con maderas de la región, los cristales de su camioneta, herramientas rudimentarias, sus propias manos y mucho entusiasmo, fue tomando forma "LA EXPLORADORA", primera lancha con fondo de cristal en el país. Día con día, los avances en la construcción de la pequeña lancha progresaban hasta quedar completamente terminada.

Pero como en todo, un suceso de última hora dio al traste con tanto esfuerzo. Resulta que unos días antes de ser botada al agua, manos desconocidas durante una noche, destrozaron los cristales que hacían las veces de ventanas en el fondo de la lancha y el sueño de Morris tuvo un amargo despertar.

No se sabe que paso. Maldad, envidia, egoísmo o simplemente lo extraño que en ese entonces resultaba una embarcación de diseño futurista para la época, con ventanas de vidrio en el piso y que no se sabía para que eran, y que diferenciaba mucho de las tradicionales canoas hechas ahuecando el tronco de una paróta, pudieron ser la razón de aquel acto vandálico.

Aquello fue un duro golpe para el biólogo que vio todo aquel gran esfuerzo hecho añicos. Pero esto no lo desanimó y buscando en el pueblo, consiguió los escasísimos cristales y después de varios días más, por fin "LA EXPLORADORA" la primera lancha con fondo de cristal surcaba las azules aguas de Zihuatanejo impulsada a remos, por su creador, pues aun no llegaban hasta acá los motores fuera de borda, llevando su capacidad de ocho personas a los primeros turistas, los primeros en apreciar la vida submarina en como nunca nadie la había visto. De esta forma en lo que tal vez fue la primera excursión precursora del eco-turismo de que se tenga memoria probablemente a nivel mundial.

Y decimos excursión eco-turística, porque no solo era llevar gente a bordo de una lancha y ya sino porque en estos recorridos, el turista recibía una explicación profesional detallada de toda la fauna y flora que se iba observando tanto de las bellezas submarinas a través del fondo de cristal, como de los selváticos litorales con abundantes aves marinas, árboles, formaciones geológicas, las costumbres locales, de la cultura, de la historia, etc. durante el recorrido, y la gran diversidad de vida submarina que podía mostrarse y explicarse de manera profesional y científica en aquella lancha.

De esta forma, a través del fondo de esta lancha se hizo posible explorar un mundo que estaba ahí abajo pero que nadie jamás lo había visto de esta forma.

Se abrían por primera vez las primeras imágenes en vivo en el fondo de aquella rustica embarcación bajo la cual Morris buceaba y capturaba especímenes pasándolos por el fondo transparente de esa lancha para mostrar a sus pasajeros las maravillas submarinas en un tiempo cuando lo mejor que podía verse de aquello era en algún acuario en algunas de las grandes ciudades de los Estados Unidos que intentaban reproducir esta parte de la naturaleza.

Un mundo maravilloso con criaturas multicolores que por miles revoloteaban en un jardín del edén, una gran selva de algas, corales y arrecifes sumergidos en un bullicio pleno de vida multicolor de miles de especímenes y que ahora podían ser admirados sin siquiera mojarse, sentados en la comodidad de aquella lancha con las explicaciones profesionales de todo aquello por este biólogo y amante de la naturaleza que se lanzaba al fondo buceando y capturando algunos de estos animales, corales, algas estrellas de mar erizos y demás mostrándolos a través del fondo de cristal de aquella lancha.

Esto indudablemente vino a ser un acontecimiento aunque aislado y poco conocido, precursor de lo que en los finales del siglo pasado y principios de este se le ha llamado Eco-Turismo, anticipándose a esto con décadas en una época en que la palabra ecología no existía, el medio ambiente estaba casi intacto, donde estaban de moda la cacería deportiva, los grandes safaris al África y la caza del tigre en la India muy popular en el Jet-Set, la nobleza y la realeza. Actividad sangrienta y criminal que abatió hasta casi la extinción a muchas especies tan solo para tomarse la foto y aparecer en los diarios y revistas de la alta sociedad.

La noticia corrió como reguero de pólvora por el pueblo y mucha gente venía de todos lados para tomar los recorridos y conocer aquel mundo sumergido que estaba ahí pero, que nadie lo había visto de esta forma.

Pasaron varios meses y Morris siguió llevando sus excursiones cobrando unos pocos pesos para cubrir sus gastos y sobrevivir.

Por aquellos días, fondeó en la bahía una fragata de la Marina que hacia una escala en su ruta hacia Acapulco y cuyo capitán Carlos Carrillo Valenzuela, escucho de aquella lancha y tomó junto con otros oficiales un recorrido en ella, quedando maravillado por todo aquello que se podía admirar a través de esa embarcación y haciendo una buena amistad con Morris, ofreció llevarlo con todo y lancha hacia Acapulco.

Pensando en este ofrecimiento y sabiendo que el auge del turismo en Acapulco estaba iniciando pensó que sería positivo que esa lancha fuera disfrutada en otros lugares, viendo también que sus ingresos no eran muy buenos ahí por lo escaso del turismo en Zihuatanejo, Morris acepto el ofrecimiento y unos días más tarde, Morris y "LA EXPLORADORA", zarpaban rumbo a Acapulco.

Una vez habiendo llegado al puerto, instalo su rústica embarcación en el área de Caleta en donde se dieron cita una multitud de curiosos y turistas que asombrados disfrutaban por primera vez de apreciar los fantásticos paisajes submarinos de esta paradisíaca playa.

Casi de inmediato, "LA EXPLORADORA", dio inicio con sus recorridos por los que cobraba $8.00 por persona saliendo a las 10, 12 y 2 PM con un cupo para ocho personas y remando el mismo. Turistas que disfrutaban de estas hermosas playas, ahora también de las bellezas submarinas recorriendo los alrededores del islote de Caletilla en donde las piedras colmadas de corales, algas, ostiones y demás eran el escenario de cientos de peces multicolores que revoloteaban bajo la lancha en donde Morris buceando los alimentaba machacando erizos y trozos de pescado bajo el fondo de la lancha, auxiliado por alguno de los lancheros. Lo novedoso de aquella lancha hizo de sus recorridos alrededor de Caleta, Caletilla y el islote, todo un éxito como negocio, pues ningún turista quería perderse de admirar las bellezas submarinas intactas de las playas más bellas del Pacifico y sin siquiera mojarse, en una época en que la contaminación no existía y las aguas eran azules y cristalinas.

En ocasiones muy especiales, estos recorridos llegaban a la Roqueta en donde las palabras no pueden describir la belleza de sus litorales submarinos. Recorridos especiales, pues había que impulsar la lancha a remos en un recorrido lento, pero que valía la pena.

Complementando para cerrar la exhibición, Morris diseñó un trozo de tronco con forma de tiburón con una gran aleta dorsal y que era halado con una cuerda por su ayudante lanchero en dirección a él como si fuese a atacarlo, lo cual hacia dar de gritos de angustia a los ingenuos pasajeros de la lancha. Detalle que algunos que vivieron esos momentos aun lo recuerdan y lo comentan.

El gran éxito de este novedoso atractivo, fue motivo para que los lancheros de Caleta a los pocos meses empezaran a hacer copias de la lancha e iniciaran recorridos similares compitiendo con la lancha de Morris.

Aunque desde que hizo los primeros diseños y construcción de la misma, Morris fue aconsejado por amistades y familiares con quienes tenía contacto por correo y telégrafo de patentar en los Estados Unidos dicho diseño para ser explotado de manera exclusiva, decidió dejarla al dominio público para quien quisiera beneficiarse con esto.

Más aun, decidió que sus excursiones fueran dirigidas casi en exclusiva hacia el turista de habla inglesa. Primero por su dificultad para pronunciar y hablar el español de manera fluida y correcta, evitar dar explicaciones incorrectas pues desconocía algunos nombres locales de ellos, pero principalmente para no hacer competencia desleal con los lancheros nativos, incluso invitaba al turismo nacional para que tomaran los recorridos de los lancheros locales y toda su propaganda y folletos de sus excursiones estaban redactados en inglés.

Viendo que la rudimentaria lancha de remos "LA EXPLORADORA" resultaba insuficiente por su poca capacidad aun con sus cuatro salidas, Morris decide que es tiempo de ampliar la capacidad de sus excursiones y dar al turismo un mejor servicio. Construye la "Mary Lou" una lancha más grande que llevaría 14 personas y adquiere un motor fuera de borda de aquellos primeros, lo que daría inicio a las primeras excursiones regulares de lanchas fondo de cristal a la paradisíaca isla Roqueta, haciendo salidas a las 10, 12 a.m. y 2 p.m. y cobrando $8.00 por persona,

De esta forma, el turismo que nos visitaba podría ahora ver las fantásticas bellezas submarinas que tenia la isla y visitar también otras partes de los litorales que jamás antes turistas de manera regular lo habían hecho de esta forma.

Pasado el tiempo y ya para 1952, la "Mary Lou" fue vendida y se construyo la "Mary Lou I" un poco más grande que la anterior y la cual fueron atendidos grandes personajes que visitaban el puerto. Tomaron estas excursiones gente como Mario Moreno "Cantinflas", la familia Ruiz Cortines, Johnny Weissmuller ("Tarzán"), John Wayne, Charles Chaplin, la familia del ex presidente de los EE.UU. D. Eisenhower, la familia del también ex presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Personajes que eran atendidos directamente por el Sr. Ricardo Olvera gran amigo de Morris y representante en Acapulco del Consejo Nacional de Turismo, cuyo director vitalicio era el Lic. Miguel Alemán Valdez, ex presidente de México.

El Sr. Olvera era quien coordinaba las actividades turísticas de la gente importante que visitaba el puerto y a quienes recomendaba siempre tomar las excursiones de Morris.

Esto sin duda indicaba que el esfuerzo de este hombre trabajador y emprendedor, daba sus frutos y prosperaba en los negocios, cosa que a la vez le acarrearía problemas, pues ahora ya había muchas lanchas con fondo de cristal y los conflictos se recrudecían día con día. Algunos cuantos de los lancheros y dueños de estas lanchas, principalmente aquellos alborotadores borrachos y viciosos, esos que hoy se conocen como lacrosos y que nada aportan sino que a todo atacan, optaron por boicotear a Mr. Morris, desviando sus clientes, aconsejando a otros para que no le trabajaran, formando grupos de protesta argudiendo un gran nacionalismo pues este gringo "les venía a quitar sus clientes y a robarles a los mexicanos sus derechos", etc, etc, y ejerciendo presiones.

Para entonces, Morris conoce a Graciela García, joven costeña, con quien convive en unión libre.

Cierto día de 1953, en un incidente conflictivo de discusión con algunos alborotadores, uno de los de ellos, completamente borracho, tropezó y cayó al estar vociferando lastimándose un brazo. Culparon a Morris de esto y convencieron a la policía de que se le arrestara, y fue trasladado a la cárcel municipal arrestado. Pasó una noche tras las rejas y fue liberado mediante la intervención del entonces conocido y famoso Lic. Leonardo Ballesteros, apoderado legal y representante de Morris, quien le aconsejó mover su lancha de esas áreas conflictivas para evitar problemas.

De esta forma la única excursión que ofrecía explicaciones científicas y profesionales de las bellezas submarinas, fue expulsada de las aéreas de Caleta y Caletilla, impidiéndole a Morris atracar su lancha tanto en la playa como en el islote. Ademas de boicotear con algunas agencias de viajes y algunos vendedores de boletos para no vender sus servicios.

Morris, hombre absolutamente pacifico y siempre optando por evitar los conflictos y problemas con los lugareños en lo que sabía llevaba las de perder y al no tener otra alternativa, llevo su lancha y cambió el lugar de salida de sus excursiones al interior de la bahía, en el muelle del malecón en donde pensó, tenía muchos amigos.

Y aunque sus detractores decían que les estaba robando lo que les pertenecía como mexicanos, este extranjero a diferencia de la gran mayoría de lancheros y demás trabajadores de las areas turísticas cuyos ingresos eran por comisiones o pagos a la palabra, no pagaban impuestos en aquella época en que el control fiscal era primitivo e ineficaz.

Morris como buen ciudadano si lo hacía, tanto de los ingresos de la lancha, como de sus ingresos como profesionista.

Algo significativo, pues el nunca obtuvo la ciudadanía mexicana ni su estatus migratorio le permitía desempeñar un trabajo en el país, sin embargo como estaba ejerciendo su profesión se inscribió en la Secretaria de Hacienda y Crédito Público como persona física contribuyente a fin de cumplir con sus contribuciones y pagos de impuestos.

El éxito de su lancha continúo hasta rebasar su capacidad y fue necesario construir una lancha más grande aun. La Mary Lou, con capacidad para 16 personas cómodamente ó 22 a su máxima capacidad. De esta forma y en los terrenos de lo que fue el cine Rio, el carpintero Anselmo Velela siguiendo las instrucciones de Morris, construye en cedro, la "Mary Lou".

De esta forma ya para 1956, esta nueva y bonita lancha con los colores de la bandera de los Estados Unidos entraba de lleno al servicio del turismo en Acapulco.

Enrique Jacinto, un muy buen amigo de Morris, sería desde entonces hasta lo último su más fiel lanchero a cargo de la embarcación y también de las lanchas en Pie de la Cuesta.

Sin embargo, por acá también las cosas no serian mejores, enfrentaba la fuerte competencia de las lanchas de Pepe de la Vega, de Roberto Fénton y de su otrora amigo Carlos Carrillo Valenzuela, ahora Capitán de Puerto y quien en 1948 traería desde Zihuatanejo a Morris y su lancha la "Exploradora" a bordo de su barco. Éste, ahora convertido en autoridad portuaria y propietario de la más grande lancha de fondo de cristal, la "Polaris", utilizo todas sus influencias para destruir los recorridos de la "Mary Lou", la cual aunque era operada por Morris, estaba inscrita en el Registro Público de la Propiedad y con todos sus permisos en orden a nombre de Graciela García Olanda, joven costeña con quien Morris vivía en unión libre desde 1952 y procreara en 1954 a su primer hijo Arturo Morris.

De esta forma este sujeto continuamente mandaba detener y confiscar la lancha bajo el menor pretexto, aunque después tendría que liberarla por no tener los motivos suficientes para hacerlo. Así empezó el penoso desfilar de muelle en muelle a través de muchos años, hasta que su gran amigo Bono Batani le ofreció el suyo durante muchos años y después se movió al de los hermanos Morlett.

En 1957 a nueve años de haber sido construida la primera lancha con fondo de cristal, buzos y lancheros se unen en un proyecto que vendría a complementar el atractivo de los recorridos de las lanchas con fondo de cristal. Se crea lo que sería la primera estatua sumergida en el mundo: "La Virgen María, Reyna de los Mares". Se funde en bronce diseñada por el arquitecto Héctor Mestre y realizada por el escultor Armando Quezada y así reunidos casi todos los lancheros y presidiendo la ceremonia el arzobispo Isidro Guillermo Jorge Parra Martínez, buzos, turisteros, funcionarios, religiosos, etc. y demás. Los encargados de la operación y colocación, serian los conocidos buzos Alfonso Arnold, Sergio Castillo, Mario Spivis y "Regis", instalan en el islote de la Yerbabuena a siete metros de profundidad la hermosa estatua, la cual complementaria los atractivos de Acapulco combinando la emoción de unas vacaciones con el fervor religioso, y el mundo la podría admirarla desde una de estas lanchas.

Y aunque este suceso pudiese haber sido un momento apropiado para que el creador de estas lanchas y su lancha hubieran hecho el viaje inaugural de este evento o algún comentario oficial hacia quien hiciera posible que el mundo disfrutara de este nuevo atractivo a través de estas embarcaciones, simplemente no sólo no hubo ni siquiera una mención, mucho menos algún pequeño reconocimiento.

En este proyecto el gran ausente fue precisamente aquel que aportara la principal herramienta para esto y quien pudo haber colaborado aportando su experiencia y sus conocimientos.

No sólo no se le hizo partícipe ni se le tomó en cuenta al creador de las lanchas de con fondo de cristal con las cuales desde entonces, miles y miles de turistas de todo el mundo han disfrutado las bellezas submarinas de Acapulco y de admirar a la "Reina de los Mares". Morris no fue invitado ni siquiera como espectador.

Asi, entre los desafíos y problemas que enfrentaba al competir con las otras lanchas, su desfilar de muelle en muelle de el boicot que algunos promotores, agencias y vendedores de boletos, pasan los años y decide que es tiempo de retirarse con su lancha. Y asi es que en 1959 la prepara para esto mandando a sellar los cristales y poniéndola en un remolque, se la lleva al Pie de la Cuesta, en donde continuaría dando servicio ahora al Acapulco Safari llevando a los turistas de esta excursión por la laguna de Coyuca.

Dado el éxito de su lancha fondo de cristal, y el incremento del turismo en el puerto, Morris, viendo el Islote de Caletilla al cual no se le daba un uso práctico y ocupado por la casa de Maximino Ávila Camacho deshabitada, pensó en que sería bueno transformarlo en un importante atractivo para el turismo que empezaba con auge inusitado.

Platicó con gente importante de la época, con los prestadores de servicios turísticos de esa área y con las autoridades correspondientes, exponiéndoles el proyecto de construir con sus propios recursos y esfuerzo, lo que sería el primer zoológico y acuario del estado.

Con esto, construyó en el varias jaulas e hileras de de peceras repartidas a lo largo de pasillos en donde exhibía una gran gama de animales de la región, en ese entonces muy abundantes como monos araña, tejones, armadillos, iguanas, mapaches, tigrillos, ocelotes, martas, ardillas, nutrias, puercoespines, gavilanes, víboras, guacamayas, loros, urracas, gaviotas, pelicanos flamingos, cormoranes etc. Asimismo, mandó a hacer muchos acuarios de vidrio en donde el turista podría apreciar diversas especies de peces multicolores moluscos, corales y crustáceos.

De esta forma Acapulco tenia ahora otro atractivo más hacia el turista quien por unos cuantos pesos que Morris cobraba para cubrir los altos costos que representaba alimentar a los animales y mantener en un buen estado de servicio las instalaciones, los turistas, recorrían las jaulas y los acuarios y se deleitaba conociendo de manera directa los especímenes de la fauna salvaje de nuestro estado. Diariamente, decenas de turistas visitaban este novedoso zoológico en el que en las tardes podían aprender de nuestra fauna recorriéndolo junto con Mr. Morris quien con el entusiasmo que le caracterizaba, daba las explicaciones más completas de cada uno de los ejemplares ahí exhibidos.

De igual forma, este nuevo atractivo seria visitado tambien por la gran mayoría de la población local que sábados y domingos venia a estas playas y disfrutaba de esto, que era una de las muy pocas opciones de esparcimiento que había en aquella época y en donde grandes y chicos conocían de forma educativa los animales de nuestras regiones.

Para el turismo internacional resultó significativamente interesante, pues la fauna salvaje aquí exhibida era casi desconocida en sus países de origen. Incluso su fama trascendió y cineastas de los Estados Unidos, realizaron un cortometraje, documental a color en 16 mm. y fue exhibido en cines de los Estados Unidos en los intermedios.

Esto, al igual que la lancha siendo un gran éxito entre el turismo, de igual forma provocó que grupos de inconformes de los que nunca faltan empezaran a crear conflictos y argüir que mal olor, gritos de los animales y sobre todo, "el gran negocio" explotado por ese gringo y que "debería ser para los mexicanos".
Para colmo de los males, cierto día de 1954 uno de los monos araña mordió en la mano a un niño turista, a lo cual se le dio una gran difusión, un gran escándalo y "una gran indignación". Los ataques no cesaron y las presiones aun más hasta que por fin, Morris fue echado casi a patadas y tuvo que cerrar no su zoológico, sino el zoológico de todos.

Ya con sus animales y jaulas en la calle y sin saber a dónde ir, casualmente uno de sus amigos, el Sr. Raúl Walton, le ofrece una parte de sus terrenos para llevar ahí sus animales.

De esta forma, los inconformes destruyeron y expulsaron de caleta un gran atractivo: el primer zoológico del Estado.

Aceptando el ofrecimiento del Sr. Walton, el zoológico, fue instalado en el terreno de lo que hoy es el hotel Los Pericos. Nuevamente, Morris tuvo que invertir en adecuar el terreno, hacer nuevas jaulas y acondicionar todo para seguir ofreciendo este atractivo que estuvo aquí por varios años.



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Tomado de una monografía de Arturo Morris:
Morris Silverman: Pionero del Eco Turismo en Acapulco
http://www.monografias.com/cgi-bin/jump.cgi?ID=160762

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"Conociéndonos" El Calafate. Santa Cruz Argentina

El Calafate

El Calafate, se ubica en los 50° 20’ latitud sur (equivalente a la ciudad de Londres), en el hemisferio norte. Dentro de la República Argentina, ubicado dentro de la Provincia de Santa Cruz, se halla El Calafate, una pequeña y muy pintoresca ciudad. Al pie del cerro Calafate y asentada en la Bahia Redonda sobre la margen sur del Lago Argentino, a 200 metros sobre el nivel del mar, se encuentra esta villa turística con más de 8.000 habitantes. La misma, cuenta con una infraestructura turística ideal, acompañando su magnífico entorno natural con todas las comodidades necesarias para una confortable estadía. Por su proximidad al imponente Parque Nacional Los Glaciares, a 80 kilómetros, se la conoce como la Capital Nacional de los Glaciares. Es la ciudad mas cercana para visitar el Parque Nacional los Glaciares y su famoso Glaciar Perito Moreno, declarados Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

Puerto Patriada - El Hoyo

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Patagonia Argentina

No contamines

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